lunes, 10 de noviembre de 2008

Historias...

"Antes de caer enferma, la madre de David solía decirle que las historias estaban vivas (...) Cobraban vida al contarlas. Sin una voz humana que las leyera en voz alta o un par de ojos bien abiertos que las siguieran a la luz de una linterna bajo la manta, no tenían una existencia real en nuestro mundo. Eran como semillas en el pico de un pájaro, esperando caer en la tierra, o como las notas de una canción escrita en una partitura, deseando que un instrumento las convirtiese en música. Yacían dormidas, a la espera de una oportunidad para despertarse. Cuando una persona empezaba a leerlas, podían empezar a cambiar, podían echar raíces en la imaginación y transformar al lector. La madre de David le susurraba al oído que las historias querían que alguien las leyese, que lo necesitaban, porque era lo que las hacía salir de su mundo para entrar en el nuestro: querían que les diésemos vida."

John Connoly

"¿Como mueren los dioses? ¿y que es de ellos cuando mueren? También puede estar preguntándose cómo nacen los dioses. En realidad, las tres preguntas son la misma. Y las tres parten de una suposición común: que sería tan fácil para la humanidad prescindir de los dioses como para usted quitarse la vida aguantando la respiración (...) Necesitamos dioses - ya sean Thor, Zeus, Krishna, Jesús o, en fin, Dios -, no ya a los que adorar o sacrificarnos, sino a los que utilizar para satisfacer una necesidad que nos distingue del resto de los animales, nuestra necesidad de encontrar y dar un sentido a nuestras vidas; de satisfacer nuestra sed de fé en que el tedio y el caos de la existencia cotidiana, al fin y al cabo, nos conducirán a algo. Es el origen de la religión y de los cuentos ¿o acaso no son lo mismo? Como dijo Voltaire acerca de Dios: si no existiese, habría sido necesario inventarlo. (...) De te fabula, dice el refrán latino: la historia, sea cual sea, siempre trata de uno mismo(...): la razón fundamental por la que leemos "

Frank McConnell

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