miércoles, 15 de octubre de 2008

Galimatías para mi


Roma antes de arder sella un anillo que se rompe. Y Morfeo no es redondo. Rayos de luna con mensaje; y visión doble, embriagada por la propia luna siamesa. Amanecer tardío, con la luna en la cama. César ha muerto.



lunes, 13 de octubre de 2008

Historia del marinero

JS siempre quisó viajar... conocer qué había al otro lado del horizonte. El olor a salitre le atraia. Irremisiblemente, torcía la vista hacia las olas que llegaban, una tras otra.


Y empezó a acumular piedras, una tras otra. En la orilla. No cualquiera. Las redondeadas no servían, porque se resbalaban una sobre la otra. Sólo recogía aquellas que estaban llenas de aristas. Y, una tras otra, las fué colocando en su lugar. Con mimo y esmero.


Llegó el día en el que la última piedra estuvo en su lugar. Una barca, de piedra. La echó al agua; se subió y asió el timón, con firmeza. Pero no llegó muy lejos. El peso de la barca la lastró, y eso supuso su perdición. Se quedo encallada a dos palmos de la costa, resistiendo el embate de las olas.


Pero a JS no le importó. Estaba en el mar, en SU mar. Y allí se quedó.


miércoles, 8 de octubre de 2008

Galimatías lunar

¿Por qué será que el influjo de la luna es tan poderoso, que a veces a todos nos desvía del camino previsto?

Sedal

Hoy, aprovechando el festivo local, he ido a comprar el regalo de cumpleaños de mi sobrina adoptiva favorita, que con siete años fue capaz de negociar duramente hasta conseguir lo que pretendía. Desde hace un tiempo, la diversión entre la chavalería de su barrio ha dejado de ser la de jugar al futbol, a la peonza, al escondite, o a lo que sea que puedan jugar los niños. Ahora la diversión consiste en pescar. Se colocan en el paseo marítimo, que bordea la ría, y pescan muxes (no sé como se llaman en castellano). Los pescan, y los devuelven al mar. El puro placer de pescar, de soltar la caña y esperar.

Tras la decepción de comprobar que las cañas de pescar "premontadas" sólo se venden en verano, tuve que comprar caña, sedal (del 30, el más gordo posible), plomadas, boya y anzuelo por separado; asediar a preguntas al pobre dependiente de la tienda; y practicar el difícil arte de atar sedal y enrollarlo en la caña. Después de cierto recelo inicial, he descubierto que no se me da mal. Caña ensamblada con relativo éxito. Después, sobrina, padre, madre y tío mon hemos pasado un rato divertido. Claro que la marea estaba baja y era imposible llegar al agua (ni acercarse, pisando el barro y las algas que quedaron al aire: he estropeado mis zapatillas). Pero nos hemos reido compitiendo a ver quien alcanzaba mas lejos al soltar el sedal. Y quien conseguía pescar el alga muerta más grande con un cebo de papel de aluminio. Y, por supuesto, quien montaba el embrollo más gordo con el sedal. Hay nudos que es muy dificil deshacer sin armarse de mucha paciencia. :D
Y mientras, sobre nuestras cabezas, una veleta se dejaba mecer por el viento...

Oasis

Es un rincón oscuro, y entrañable, en encrucijada de piedra. Del techo, de las paredes, entre decenas de luces y velas, cuelgan restos de mil y una vidas, rescatados de quién sabe qué polvoriento desván. Sillas y banquetas desvencijadas, pero que resisten siempre un nuevo pulso contra el equilibrio. Te sientas en la barra, y abres el libro que es compañero inseparable estos últimos días. Un té moruno con hojas frescas de menta. Un trocito de bizcocho de semillas de amapola, regalo de ella para el paladar. Él acaricia y golpea la darbuka, incansable, bajo su gorra de bisera que ya es marca de fábrica. Se desliza con la música de fondo, recio pero tierno a la vez; y en cada entreacto, me habla de sus viajes, del viejo músico al que quiso conocer y que los acogió en su casa. Ella aparece, y una broma cómplice nos arranca una sonrisa a los tres. Descubro la infusión de karkadé, en vaso de bordes dulces. Vapor que se escapa de las teteras, sobre los hornillos, y con él el olor. Ella enciende una vela, y lo hace, compadecida, para mí. Lectura en penumbra, a la lumbre, que arranca sombras nerviosas de la tinta y me transporta a tiempos pretéritos, previos a la magia de Tesla. Cambio de parche a la darbuka: compleja operación, aderezada con una conversación sobre autores e historias. La insólita pareja de amantes otoñales llega, aplaude con pasión, y se retira, hablando de nuevos días que vendrán, o no vendrán.

Y al final, despedida y cierre, con un "hasta luego" . Cambio y corto. Travesía del desierto.

LLuvia

Domingo. Atardecer. Primero fue una gota, a la que siguió otra, y otra más. Lo protegían del frío y de la lluvia una gruesa chaqueta y un ligero chubasquero. Se subió la capucha y se la ajustó. Dejo que le llegase el olor a piedra húmeda. Los adoquines se transformaron en espejos, que reflejaban la luz de las farolas y le devolvían un mosaico multicolor.

Se dejó llevar, y deambuló por las calles. Reconociendo rincones ya conocidos, redescubriendo otros. Y la vió. Caminaba con decisión, bajo la fina lluvia. Pero sin prisa. Saboreando la sensación de frescor en el rostro, del cabello mojado pegado a las sienes. Llevaba un jersey verde, y una camisa blanca por debajo que asomaba por encima del pantalón. Se miraron fugazmente, y cada uno siguió su camino.

Él siguió deambulando. Atravesó una, dos tres calles, giró una esquina... Y volvió a encontrársela. Apenas se miraron esta vez, tal vez por la sorpresa, tal vez por lo incómodo de sentirse acechador del otro, aún de modo inconsciente.

Continuó su paseo. Calles separadas. Pero encuentro inevitable, el tercero. Condenados a no separarse.Se reconocieron mutuamente. Ninguno iba a ningún lugar; ninguno buscaba nada. Sólo dejarse llevar. Y es que todos los que se dejan llevar terminan, siempre, en el mismo lugar....




sábado, 4 de octubre de 2008

Galimatías bipolar (D&D)

Humo limpio, filtrado por el agua
Aroma a manzana que calma los sentidos
Preludio de madrugada
Antesala del día

Celsius en la marca de la nada
mercurio almacenado en su rincón
hemisferios separados
tras la revolución

En la entraña los molinos
giros de aspas a contrarreloj
A marchas forzadas
hacia trabajos forzados

Zapatos blancos en la línea de partida
Duelos de conciencia
e impulsos metralla
El nudo gordiano
es cordon umbilical
que se corta de un tajo

Edición de bolsillo
facsímil o lámina
de un cuadro robado
en busca y captura

Ladrón de guante albino
y aliento blando
Actriz tragicómica
y espejo sordomudo

Subrayados en el guión
Coordenadas en un mapa
Disparos que desfiguran
mi semántica forma

Trozos de ficción
de una historia real
Foco de luz fría
Sombras iluminadas
Cara oculta
Pose consentida de caballero y heroina
y eclipse de sabor