lunes, 23 de marzo de 2009

G_li_atí_s

En un acto de rebeldía, sufro el secuestro de las teclas de mi máquina de escribir. Ofendidas por mi alarmante falta de ingenio, y en un acto de misericordia literaria, la rebelión se propaga a golpe de tecla: tac, tac, tac. Una tras otra van guardando obstinado silencio a medida que la voz se propaga y las incendiarias proclamas se van extendiendo en un rumor de letra-oreja.

Cada día son más las teclas que me niegan su pulsión. Y me enfrento a la tarea de componer palabras, frases e ideas con el apoyo único de ciertas irreductibles grafías. La simpática a aún me asiste, con amoroso afán. La inquieta e irreductible i descubre su punto flaco, y se ve obligada a acentuar perpetuamente sus infinitas e insensatas apariciones. El divorcio de la ch conduce a un irremediable litigio judicial que da pie a jocosas bromas (que no chistes, chanzas ni rechuflas, que sería ya recochineo). Y no recuerdo qué ha sido ya de la irreverente y reiterativa r; que ha recorrido un gran trecho para renegar sin remedio de este reducido, recóndito e irreductible reducto. Y, sin g no hay punto final para que este galimatías sea del gusto y agrado de su genuflexivo gestador.

Echémosle, pues, imaginación.

Porque, _eco_dad: _o s_n let_as _as
q_e fal_an; es _l in_enio


7 comentarios:

la niña que comía estrellas dijo...

De la ausencia suele surgir el ingenio... uno tiende a crecer...me ha encantado :)

Bico

A dijo...

¿Falta de ingenio? ya quisiera yo para mi la mitad de esa falta de ingenio...

ababoll dijo...

Tira unas cuantas piedras mon...suele hacer efecto.

monuzz dijo...

Hacen efecto si te dan en la cabeza :P

Anónimo dijo...

¿Desde cuándo se ha apolillado
el sombrero ingenioso
que lucías tan orgulloso
no hace tanto tiempo atrás?

¿No será que sin querer
lo hayas arrinconado
y en su lugar te hayas calado
otros...
que no resultan tan lustrosos
ni te proporcionan ese bienestar?

Recuerda siempre Alicia
que los sombreros sientan de maravilla
cuando pones voluntad de ahuyentar la polilla
que deteriora sus puntillas.

Mas no llores tierna niña
pues los remiendos milagrosos
salidos de tus manitas
transforman sombreros vulgares
en otros más particulares
haciendo que tu testa reluzca
según lo que quieras que tercie ese día.

Besotes Alicia... sigue soñando en el País de las Maravillas.

S.L.

Xocas dijo...

"... la irreverente y reiterativa r; que ha recorrido un gran trecho para renegar sin remedio de este reducido, recóndito e irreductible reducto".

Ganas me dan de arrrrobárrrtela. ;)

Abrrrazos !

monuzz dijo...

¿"Aliteración", se llamaba eso? ;-)

Iba justo delante de "prosopopeya"


Abrrrrrrrrrrrazo, main herrrrrr ;)