miércoles, 24 de diciembre de 2008

Folerpas

Folerpas nos ollos
sen causa aparente
á deriva do vento
a cabalo do solpor
(un incesante deambular)

Folerpas nos cabelos
peso dun pasado
que asoma
de cando en vez
(invitado inoportuno de rudos modais)

Folerpas no sorriso ausente
beizos xeados, fendas de sal

Á luz da fogueira,
á calor do sol,
licuareite,
licuareinos.

Sonos ao agocho
do teu abrigo
e morno espertar.

Ónde estar mellor,
que co meu pequeno
desastre animal?



"...how about it?"

lunes, 22 de diciembre de 2008

Arándanos

"...cuando esa noche terminó, decidí cruzar la calle por el lado más ancho"

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Lo que el viento amontonó (II)



"A Dios pongo por testigo... de que nunca volveré a amontonarme!!!!"

Lo que el viento amontonó (I)

Hay quienes se dejan arrastrar por el viento; y, al capricho de Eolo, viajan y se retuercen hasta que, finalmente, y sin propio alvedrío, terminan amontonados, soportando mutuamente el peso de sus almas.

Pero también hay quienes sortean las corrientes, evitando escollos, y eligiendo libremente la compañía para su viaje.

Yo elijo. Tu compañía.

Autorretratos

Soy de letras sueltas...dispersa y visiones nonatas.
Como una errata al pie de un sueño.
Colección de ecos y pisadas a contratiempo....
De ojos principiantes doblando secretos.
De palabras marcadas y los ases haciendo esquina...
De razones apagadas en ceniza.
Una memoria sin tren, con vagones de papel.
Un hueco dibujado con destino a la luna y un viaje de regreso con otra camisa




Soy de ideas tendidas al sol
mareadas por el viento.
Un conjunto de lacónicas respuestas
a preguntas nunca hechas
o equivocadas.

Curiosidad empedernida y tenacidad apre(H)endida
de gato caprichoso en saco roto.
Personaje de crónicas nocturnas
y nocturnidad crónica.
Contradictoria suma de universos singulares
e influjos lunares.




Hagan juego

Quiebro tras quiebro, apuesto al rojo. Hagan juego. Número impar. Gira la ruleta, gira mi cabeza. Y me doy la vuelta, y miro hacia atrás. Rabillo del ojo, izquierda y derecha, antes de apostar. Sin as en la manga, sin cartas marcadas. Gota de sudor, en la sien izquierda. Señal no acordada en la oreja derecha. Un abrir y cerrar, un pestañeo. Sonrisa de poker, mirada serena. El cuello tenso, la mente despierta. Hagan juego. Número impar.


Sueño de humo

Esta noche soñé.
No suelo soñar.
Y si sueño, no suelo recordar.
Porque mi soñar es despierto.

Soñé con alguien que llegaba, alguien que se alejaba.

Y así recojo ideas con cazamariposas sin red.
Para trazar galerías desteñidas
y forjar mis sueños
dando cuerpo a expectativas
a ilusiones
y a temores.

Humo de tabaco,
o de parafina.
Hipnotiza el gesto adusto,
la estática mirada
e inquietos pensamientos
(se cuentan por miles)

Luz de las sombras.
Una lágrima en primer plano
Una sonrisa en contrapicado

El peón avanza
entre torres y alfiles
espiando el enroque
a caballo
del otro lado.

Las coordenadas marcan la cruz del tesoro
en un plano de calles de un solo sentido
Vias sin salida
que iluminar
con bombillas rotas

Y la madrugada se distrae a veces en despedidas
sin percatarse
del olor a café.
Porque es más vivo,
más intenso
-que soñar dormido-
el soñar despierto.




Ceguera

Un territorio inexplorado supone siempre un desafío.

Y los desafíos, es bien sabido, pueden llegar a sacar lo mejor y peor de nosotros mismos; aquello que llevamos dentro: solidaridad, egoismo...

El desafío mayor, es quedarse con lo bueno, y aprender de lo malo, para ser mejores personas.



Tengo ganas de leer a Saramago...

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Rabinranath Tagore

En uno de los libros que estoy leyendo (si, soy de los que leen varias cosas a la vez) me he encontrado una cita de Tagore. Me ha llamado la atención porque expresa muy bien aquello que, en algunas ocasiones, he sentido que me sucede en mis relaciones con los demás.

"Quería decirte las palabras más hondas que te tengo que decir, pero no me atrevo. No vayas tú a reírte. Por eso me río de mi mismo y desahogo en bromas mi secreto. Sí, me estoy burlando de mi dolor, para que no te burles tú.

Quería decirte las palabras más verdaderas que tengo que decirte, pero no me atrevo, no vayas a no creerme. Por eso las disfrazo de mentira y te digo lo contrario de lo que te quisiera decir. Sí, hago absurdo mi dolor, no vayas a hacerlo tú.

Quisiera decirte las palabras más ricas que guardo para tí, pero no me atrevo, porque no vas a pagarme con las mejores tuyas. Por eso te nombro duramente y hago alarde despiadado de osadía. Sí, te maltrato, de miedo a que no comprendas mi dolor (...)"

Conocer nuestras debilidades nos acerca más a convertirnos en mejores personas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Galimatías farinarium

Con la constancia del amante fiel
con sus manos
con sus mimos, sus caricias
la noche sustenta el hambre
del siguiente día.


Migas en el plato
La piel, mi corteza
El corazón, horadado
por mil alfileres
que el aire llena
trayendo frescor.


Quiero
llenarnos de harina
hasta encanecer

Quiero...quiero
tu pizca de sal


Pídeme el calor
del pan recién hecho


Pide mi ternura
de miga de pan



Planeta imaginario

Érase un programa que estimulaba la imaginación, la creatividad, la originalidad. Érase un programa de ensoñamiento, de infinitas posiblilidades. Érase un programa que me enseño a amar el arte. Érase un programa que me descubrió a Debussy.

Porque nunca el espacio fue tan infinito... Ni las estrellas estuvieron más cerca.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Historias...

"Antes de caer enferma, la madre de David solía decirle que las historias estaban vivas (...) Cobraban vida al contarlas. Sin una voz humana que las leyera en voz alta o un par de ojos bien abiertos que las siguieran a la luz de una linterna bajo la manta, no tenían una existencia real en nuestro mundo. Eran como semillas en el pico de un pájaro, esperando caer en la tierra, o como las notas de una canción escrita en una partitura, deseando que un instrumento las convirtiese en música. Yacían dormidas, a la espera de una oportunidad para despertarse. Cuando una persona empezaba a leerlas, podían empezar a cambiar, podían echar raíces en la imaginación y transformar al lector. La madre de David le susurraba al oído que las historias querían que alguien las leyese, que lo necesitaban, porque era lo que las hacía salir de su mundo para entrar en el nuestro: querían que les diésemos vida."

John Connoly

"¿Como mueren los dioses? ¿y que es de ellos cuando mueren? También puede estar preguntándose cómo nacen los dioses. En realidad, las tres preguntas son la misma. Y las tres parten de una suposición común: que sería tan fácil para la humanidad prescindir de los dioses como para usted quitarse la vida aguantando la respiración (...) Necesitamos dioses - ya sean Thor, Zeus, Krishna, Jesús o, en fin, Dios -, no ya a los que adorar o sacrificarnos, sino a los que utilizar para satisfacer una necesidad que nos distingue del resto de los animales, nuestra necesidad de encontrar y dar un sentido a nuestras vidas; de satisfacer nuestra sed de fé en que el tedio y el caos de la existencia cotidiana, al fin y al cabo, nos conducirán a algo. Es el origen de la religión y de los cuentos ¿o acaso no son lo mismo? Como dijo Voltaire acerca de Dios: si no existiese, habría sido necesario inventarlo. (...) De te fabula, dice el refrán latino: la historia, sea cual sea, siempre trata de uno mismo(...): la razón fundamental por la que leemos "

Frank McConnell

Galimatías de una ola

Anatomía
de tu cuerpo
hecho de una ola

La sal que me nutre
al navegarte
cuartea mis labios

Crestas de espuma
se deshacen en tu orilla
en mi orilla

Y me siento
a la deriva
entregado a la tormenta

Desplegamos vela negra
en un cielo escarlata
y enarbolamos bandera
blanca
de tregua

Y buscamos la luz
que nos guía
en la penumbra
al abrigo del horizonte

domingo, 9 de noviembre de 2008

Libretas

Me han regalado una pequeña libreta. Un regalo especial, porque me pilló de sorpresa, porque viene de las tierras inglesas, y porque me encantan las libretas. Esta, en particular, tiene en su portada un precioso texto (en ingles) de Edward Gibbon que, traducido, viene a decir algo así:

"Desprovisto de un aprendizaje original, sin formación en los habitos de pensar, sin habilidad en el arte de la composición, decidí escribir un libro."

Me parece una preciosa frase para adoptar como bandera, en este espacio que he ido manteniendo con mimo durante estos últimos meses. Será la libreta de mis notas para nuevos galimatías :-)



Gracias, por el regalo.
.
Por cierto: Edward Gibbon fue un historiador británico del siglo XVIII, que entre otras cosas escribió "Historia de la decadencia y declive del Imperio Romano". Casualmente, fuente de inspiración y punto de referencia de la saga de las fundaciones de Asimov. ¿Curiosa coincidencia, verdad?
.
PS: Cuidado con las pepitas!!!
.
.
.
"Este libro empezouse a imprimir o 7 de novembro de 2008, nas gráficas de Casa Pepe, diante dun corto de clara, queixo, xamón e moi boa compaña"

jueves, 6 de noviembre de 2008

Galimatías do refuxio

Usar o pincel con auga salgada
Valeirar a caldeiros o océano mar
Dique de abrigo,
presa de río
pobo sulagado,
historias truncadas
encontros maxinados
alma afogada.


(para Quino)

miércoles, 29 de octubre de 2008

Galimatías azul...

...y naranja


...con tonos de verde y menta

Frío

Hoy un virus me gana la batalla

Cansado y aterido
avanzo y atravieso un cruce tras otro
con prioridad a la derecha
Me busco un respiro,
me lamo las heridas,
recupero fuerzas

Medicinas sin receta
y efectos secundarios

Y sueño
Con gigantes y jardines
con sombreros de pensar
con pruebas y evidencias
con gafas de luna diurna

Y me despierto
con sudor frío
y la mirada perdida
tal vez para siempre...

martes, 28 de octubre de 2008

Abrígate

Hace frío, y me he pasado por casa a coger mi abrigo, el grueso. Me encanta la sensación del frío en la cara, acurrucadito en el abrigo y con una bufandita. Pasear, con las manos en los bolsillos, bien calentitas.

De pequeño me gustaba cuando me llegaba la época del frío. Tocaba comprar abrigo nuevo; y es que uno crecía a estirones, y de un año para otro la ropa me quedaba pequeña. Yo era el mayor, y no heredaba ropa. Y cada año, mi abrigo. Era la única prenda de ropa que no me agobiaba escoger. Recuerdo en particular uno que me hacía sentir como un aventurero. LLevaba unas etiquetas de "Station Polar Zebra", como en aquella película de Rock Hudson en un submarino.

También era la época de las castañas. Mi "barrio" se llamaba el Souto Grande (un souto, en gallego, es un bosque de castaños). Y tenía bien merecido el nombre. Mil y un castaños, que dejaban la carretera que pasaba delante de mi casa sembrada de erizos. Me encantaba recogerlos, aun pinchándome una y otra vez los dedos de las manos, y conseguir las castañas que después le llevaba a mi abuela para que nos las cociese. Y recuerdo el olor de las ramitas de fiuncho (hinojo) con las que las preparaba. Luego le seguía el ritual de pelarlas, trocearlas y llenar con los trozos de castaña enormes tazas de leche caliente. ¡Qué rico!

Acabo de pasar por delante de la playa de Riazor, y por la ensenada del Orzán. El mar es hoy de ese color azul intenso de los días de tormenta. Y el mar golpea con fuerza las rocas, la playa, haciendo una espuma blanca, blanquísima.

¿Ya os he dicho que me encanta pasear y sentir el frio en la cara?

lunes, 27 de octubre de 2008

Cita II (por debilidad)

La maraña

No es que fuera retorcida, como pensé al principio, es que a todo acababa dándole mil vueltas. Y no es lo mismo lo uno que lo otro.

Las retorcidas siembran curvas al costado allá por donde pasan, pero avanzan sin embargo siempre en línea recta. Son malas y se las ve de lejos. Ella en cambio caminaba dulce y con las ideas muy limpias, pero acababa estrellándose luego en una última curva que duraba, eso sí, una eternidad. La basura sin fin de un mal momento.

La hora final del dia, de una noche, de un viaje o de los cuerpos; la hora oscura en que después de la felicidad empezaba a darle vueltas a todo y acababa dándole vueltas a nada. La luz, el aire, el tono, las agendas, los celos. Un enjambre, un mareo, un sinsentido, un torbelino en ciernes.

Se enredaba en ella misma y luego no había manera de salir, porque acababas tú aún más enredado que ella en la maraña de sus propias palabras. Sólo cabía entonces calar y aguardar con paciencia otra clase de cita.

Cuando apoyaba la madeja sobre la almohada y se dejaba desenredar del todo, beso a beso, pedía a gritos que se parara el mundo porque sabía que la felicidad giraría de nuevo sobre el eje sinfín de su maldita cabeza.



Fernando Beltrán - Mujeres encontradas






(...para todas las Pacas)



http://www.sinsentido.es/editorial_catalogo_ficha.cfm?id=1655

Galimatías telegráfico

Fogonazo de señal anticipada

Con la espalda convada
dibujo líneas maestras
con carboncillo de trazo grueso

Y el folio en blanco
color hielo
se derrite en acuarela
dibujando, gota a gota,
un telegrama.

domingo, 26 de octubre de 2008

Galimatías panorámico

A salto de mata, entre el pasado y el presente
destilando encuentros, macerando sensaciones
La simiente puesta al sol
al calor, al aire, al agua.

Vistas ensoñadoras, desde un piso diecisiete,
o dieciocho, tanto da.
Gargantas agrietadas
Baile de recuerdos
Icónicas escenas, perturbadoras,
o ilusionantes

Abrazos al futuro
a la no distancia
o a la distancia vencida
por lazos de corbata
cigarrillos nocturnos
puertas de emergencia
ramitas de laurel
cosquillas
y planos contrapicados

jueves, 23 de octubre de 2008

Café

El periódico a un lado, ajado por su paso por mil y una manos. Las mismas noticias, las mismas miserias de siempre. La ventana es puerta al teatro del mundo, en el que actores y actrices interpretan una y otra vez el papel que les ha correspondido en el reparto. A veces quisiera intercambiar por un día la mirada, sentir lo que siente el otro. Saberme en otra piel, verme en otra piel. Empatía sublimada. Narraciones de osadía.

El sol atraviesa el cristal, y me sume en placentero embotamiento. Doy el último sorbo al cafe: no quiero rendirme al sueño. Sólo la noche debería ser territorio de los sueños. Porque soñar despierto es propio de una vida novelada, y novelesca.

Tipografía enlazada. Escudriño líneas, y vislumbro renglones. Ensoñamientos ajenos, en territorios propios. Me pediré otro café...


Cita (por debilidad)

En ese punto, Noriko acaba derrumbándose y rompe a llorar, cubriéndiose la cara con las manos y dando rienda suelta a las lágrimas: una mujer joven que ha sufrido en silencio durante tanto tiempo, una buena persona que se niega a creer que lo es, porque sólo los buenos dudan de su propia bondad, y eso es precisamente lo que los hace así. Los malos sí los saben buenos, pero ellos lo ignoran. Se pasan la vida disculpando a los demás, pero no son capaces de perdonarse a si mismos.

Paul Auster - Un hombre en la oscuridad

miércoles, 22 de octubre de 2008

Galimatías del tintero de sombra

Una bombilla que se agota. Se enciende y se apaga, a intervalos regulares. Proyecta, inmisericorde, luces y sombras sobre el libro abierto. La tinta parece tener sombra; o quizá es la luz la que escribe con sombras la historia que te atrapa; la que te retiene, en la butaca. Libro de cabecera, para el resto de tus días.



Sueña. Yo te daré luz.

lunes, 20 de octubre de 2008

La ciencia del sueño

Cuando los ojos se cierran, llega el momento de estudiar la ciencia del sueño.

De pensar en globos aerostáticos, y en peces con manos.
En hombres grises.
En caballos de trapo.
En océanos de celofán.
En complots nocturnos.

En soñar, sin más.




Casa de cristal


En una casa de cristal no hay ventanas.
No hay necesidad
El sol se refleja, y da calor.
Aunque a veces, también ciega.

En una casa de cristal
la luz se concentra
y el papel arde.

Se derrite como cera
al consumirse

"Arde, arde que quédate en nada"
es lo único que acierta a pensar
Sin humo que alerte de la hoguera
¿cómo encontrarla?
¿cómo apagarla?

Olor a incienso
a iglesia
a religión
a la que entregarse, febril,
o de la que apostatar

Cristal tintado
vidrio velado
ventanas abiertas
de par en par

Aire fresco
calor del sol.

Un día más.
Un día menos.

sábado, 18 de octubre de 2008

Galimatías esperanzado

Densa niebla. Fuerte, de acero.
Desafía al vértigo. Arriba, más arriba.
Donde siempre estuvo, bajo la cúpula de la mezquita
de media luna.
Sin aliento en las sienes
humo en la piel
Claro entre nubes
por el que me cuelo, locuelo
Me deslizo al horizonte
sobre la espuma.

Susúrrame al oido
el secreto
que ya no es secreto
de la magia
que no se perdió
en ojos pequeños
de esperanza

Entorna los ojos,
que duele la luz
Usa lentillas, de colores,
océano y jazmín

Que vuelva el aliento
se marche la bruma
se ponga el sol.



"...seguro que el tesoro existe, oculto por demonios guasones, y seguirá inencontrable entre los laberintos de nuestras preguntas y respuestas..."

"...dime...¿se me parecía tanto?"

Hugo Pratt




Entropía

Hay gente que entra en tu vida... y se queda para siempre.

Recuerdo mi primer encuentro con Leo. Un tipo curioso. "El hippie pijo", definición acuñada por mí (y claro, eso me convertía a mí en el "pijo hippie"). Con esa melena revuelta, sonrisa pícara y pendiente de aro en la oreja (él siempre ha querido ser Corto Maltés; yo siempre me he visto más como Slütter, aunque ahora empiece a tener mis dudas)

En el despacho de Luigi, del que yo acababa siendo un miembro más. Pasaba más tiempo en ese despacho que en el mío. Cuestión de afinidades, supongo. Como acabé pasando más noches en el piso de Leo que en el mío. Aquellas cenas con más y más gente, por la que iban pasando diferentes personas, pero en las que casi siempre estaba yo.

Fue la primera vez en mi vida que me sentí integrado. Gente afín. Ganas de conocer a otros, de entender a otros. Ganas de escapar de la rutina, de lo convencional. "Cuando estás fuera de casa, fuera de tu círculo, eso se convierte casí en necesidad". Eso pensaba yo entonces. Ahora, pienso al revés. Te vas fuera porque sientes esa necesidad. Culo inquieto.

Formábamos un grupo curioso y variopinto. Rango de edad parecido, pero en lo demás.... Ambientalistas, arquitectos, arqueólogos.... Con inquietudes (había quien había escrito algún texto con más o menos acierto, había quien había participado en algún cortometraje, gente enamorada de la historia, de la filosofía, de los viajes....) Gente abierta, buena gente. Me sentí acogido con los brazos abiertos, y aquel piso se convirtió en el centro neurálgico de una red de amistades que hoy día, en la distancia, continúa viva, más fuerte que nunca. Aunque nos veamos una vez al año, con suerte. O aunque no haya vuelto a ver a gente como Antonio o Laura (guardo vuestro frasquito de arena de Egipto; guardo las flores secas del día de vuestra boda), a los que quiero con toda mi alma a pesar del poco tiempo que nos regalamos.

Buena comida, buen vino, cigarros, conversación y risas. La entropía de la amistad.


jueves, 16 de octubre de 2008

Gracias



Se sintieron palos, presiones y algun que otro desprecio.
Y a veces, lo que impide que tu puzzle se desarme es el consuelo de contar una voz amiga.
Que te ayude a no olvidar que todo es relativo, y que el amor propio es lo único que no puedes perder.
Por todo ello, mil gracias, Ana. Si tú quieres, nos quedan muchos cafés por compartir.
.




miércoles, 15 de octubre de 2008

Galimatías crepuscular

Cortometraje tragicómico, de guión errático. Intercalado en largometraje, de muchos finales, seleccionados entre publico representativo. Prefiero el final abierto, de "Lost in translation", la frase susurrada, que desvela el secreto que trasciende a ese encuentro afortunado; prefiero el final Burtoniano, final ansiado para cerrar una película redonda, que la desluce.


Actor secundario en papel protagonista, en película de Woody Allen donde la improvisación manda sobre el guión. Actor principal en horas bajas, que no encaja bien el papel de secundario, y declama a voz en grito reclamando su lugar.


Clint Eastwood recoge su viejo poncho. Western crepuscular.


Galimatías para mi


Roma antes de arder sella un anillo que se rompe. Y Morfeo no es redondo. Rayos de luna con mensaje; y visión doble, embriagada por la propia luna siamesa. Amanecer tardío, con la luna en la cama. César ha muerto.



lunes, 13 de octubre de 2008

Historia del marinero

JS siempre quisó viajar... conocer qué había al otro lado del horizonte. El olor a salitre le atraia. Irremisiblemente, torcía la vista hacia las olas que llegaban, una tras otra.


Y empezó a acumular piedras, una tras otra. En la orilla. No cualquiera. Las redondeadas no servían, porque se resbalaban una sobre la otra. Sólo recogía aquellas que estaban llenas de aristas. Y, una tras otra, las fué colocando en su lugar. Con mimo y esmero.


Llegó el día en el que la última piedra estuvo en su lugar. Una barca, de piedra. La echó al agua; se subió y asió el timón, con firmeza. Pero no llegó muy lejos. El peso de la barca la lastró, y eso supuso su perdición. Se quedo encallada a dos palmos de la costa, resistiendo el embate de las olas.


Pero a JS no le importó. Estaba en el mar, en SU mar. Y allí se quedó.


miércoles, 8 de octubre de 2008

Galimatías lunar

¿Por qué será que el influjo de la luna es tan poderoso, que a veces a todos nos desvía del camino previsto?

Sedal

Hoy, aprovechando el festivo local, he ido a comprar el regalo de cumpleaños de mi sobrina adoptiva favorita, que con siete años fue capaz de negociar duramente hasta conseguir lo que pretendía. Desde hace un tiempo, la diversión entre la chavalería de su barrio ha dejado de ser la de jugar al futbol, a la peonza, al escondite, o a lo que sea que puedan jugar los niños. Ahora la diversión consiste en pescar. Se colocan en el paseo marítimo, que bordea la ría, y pescan muxes (no sé como se llaman en castellano). Los pescan, y los devuelven al mar. El puro placer de pescar, de soltar la caña y esperar.

Tras la decepción de comprobar que las cañas de pescar "premontadas" sólo se venden en verano, tuve que comprar caña, sedal (del 30, el más gordo posible), plomadas, boya y anzuelo por separado; asediar a preguntas al pobre dependiente de la tienda; y practicar el difícil arte de atar sedal y enrollarlo en la caña. Después de cierto recelo inicial, he descubierto que no se me da mal. Caña ensamblada con relativo éxito. Después, sobrina, padre, madre y tío mon hemos pasado un rato divertido. Claro que la marea estaba baja y era imposible llegar al agua (ni acercarse, pisando el barro y las algas que quedaron al aire: he estropeado mis zapatillas). Pero nos hemos reido compitiendo a ver quien alcanzaba mas lejos al soltar el sedal. Y quien conseguía pescar el alga muerta más grande con un cebo de papel de aluminio. Y, por supuesto, quien montaba el embrollo más gordo con el sedal. Hay nudos que es muy dificil deshacer sin armarse de mucha paciencia. :D
Y mientras, sobre nuestras cabezas, una veleta se dejaba mecer por el viento...

Oasis

Es un rincón oscuro, y entrañable, en encrucijada de piedra. Del techo, de las paredes, entre decenas de luces y velas, cuelgan restos de mil y una vidas, rescatados de quién sabe qué polvoriento desván. Sillas y banquetas desvencijadas, pero que resisten siempre un nuevo pulso contra el equilibrio. Te sientas en la barra, y abres el libro que es compañero inseparable estos últimos días. Un té moruno con hojas frescas de menta. Un trocito de bizcocho de semillas de amapola, regalo de ella para el paladar. Él acaricia y golpea la darbuka, incansable, bajo su gorra de bisera que ya es marca de fábrica. Se desliza con la música de fondo, recio pero tierno a la vez; y en cada entreacto, me habla de sus viajes, del viejo músico al que quiso conocer y que los acogió en su casa. Ella aparece, y una broma cómplice nos arranca una sonrisa a los tres. Descubro la infusión de karkadé, en vaso de bordes dulces. Vapor que se escapa de las teteras, sobre los hornillos, y con él el olor. Ella enciende una vela, y lo hace, compadecida, para mí. Lectura en penumbra, a la lumbre, que arranca sombras nerviosas de la tinta y me transporta a tiempos pretéritos, previos a la magia de Tesla. Cambio de parche a la darbuka: compleja operación, aderezada con una conversación sobre autores e historias. La insólita pareja de amantes otoñales llega, aplaude con pasión, y se retira, hablando de nuevos días que vendrán, o no vendrán.

Y al final, despedida y cierre, con un "hasta luego" . Cambio y corto. Travesía del desierto.

LLuvia

Domingo. Atardecer. Primero fue una gota, a la que siguió otra, y otra más. Lo protegían del frío y de la lluvia una gruesa chaqueta y un ligero chubasquero. Se subió la capucha y se la ajustó. Dejo que le llegase el olor a piedra húmeda. Los adoquines se transformaron en espejos, que reflejaban la luz de las farolas y le devolvían un mosaico multicolor.

Se dejó llevar, y deambuló por las calles. Reconociendo rincones ya conocidos, redescubriendo otros. Y la vió. Caminaba con decisión, bajo la fina lluvia. Pero sin prisa. Saboreando la sensación de frescor en el rostro, del cabello mojado pegado a las sienes. Llevaba un jersey verde, y una camisa blanca por debajo que asomaba por encima del pantalón. Se miraron fugazmente, y cada uno siguió su camino.

Él siguió deambulando. Atravesó una, dos tres calles, giró una esquina... Y volvió a encontrársela. Apenas se miraron esta vez, tal vez por la sorpresa, tal vez por lo incómodo de sentirse acechador del otro, aún de modo inconsciente.

Continuó su paseo. Calles separadas. Pero encuentro inevitable, el tercero. Condenados a no separarse.Se reconocieron mutuamente. Ninguno iba a ningún lugar; ninguno buscaba nada. Sólo dejarse llevar. Y es que todos los que se dejan llevar terminan, siempre, en el mismo lugar....




sábado, 4 de octubre de 2008

Galimatías bipolar (D&D)

Humo limpio, filtrado por el agua
Aroma a manzana que calma los sentidos
Preludio de madrugada
Antesala del día

Celsius en la marca de la nada
mercurio almacenado en su rincón
hemisferios separados
tras la revolución

En la entraña los molinos
giros de aspas a contrarreloj
A marchas forzadas
hacia trabajos forzados

Zapatos blancos en la línea de partida
Duelos de conciencia
e impulsos metralla
El nudo gordiano
es cordon umbilical
que se corta de un tajo


Edición de bolsillo
facsímil o lámina
de un cuadro robado
en busca y captura

Ladrón de guante albino
y aliento blando
Actriz tragicómica
y espejo sordomudo

Subrayados en el guión
Coordenadas en un mapa
Disparos que desfiguran
mi semántica forma

Trozos de ficción
de una historia real
Foco de luz fría
Sombras iluminadas
Cara oculta
Pose consentida de caballero y heroina
y eclipse de sabor

jueves, 2 de octubre de 2008

¿Qué es un galimatías?

"Consideremos que la magia es la voluntad hecha forma, nuestros sueños más internos sacados al exterior para extender su influencia en el mundo. (...) Todo comercio con el reino hundido del cerebro es hechicería: como nuestros bardos, que rescatan nociones de sus mentes para implantarlas en las de los demás, donde crecen con esplendor... (...)
Esa es la magia... Bueno, ¡y la poesía! Decía lo que pensaba con tanto tino como un bardo, con sílabas de piedra que reverberan a lo largo de los siglos.
Toda magia nace en nuestro hemisferio derecho: las ensoñaciones de los poetas, los accesos de los locos, los sueños de los arquitectos"

Alan Moore - "From Hell"

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Galimatías (a flor de piel)

Dicen que tiempo y cambio
son las dos caras
de la misma moneda.

Que uno no es, sin el otro.

Tiempo que cambia miradas,
más amplias, más ciegas,
aleja y acerca,
sin medida.

Pero no hemos de olvidar
que nada pasa
por casualidad.

Decía el griego aquel
que no es posible
sumergirse dos veces
en las mismas aguas.

Y bien está, cambiar.
Sorprender, sorprenderse
Aprender, aprenderse
Descubrir, descubrirse
Reencontrar, reencontrarse
Sentir, sentirse.

Lo que no cambio es mi piel. No esta vez. No más pieles nuevas.

Dejo que se quede.
Que se curta.
Y que recuerde.
Porque la piel recuerda.

Sumergirse uno de nuevo
en la misma piel.
Y reflejarse en el azul
para estar de nuevo en casa.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Galimatías (para remendar)

Tela incompleta.
Traje que no cubre, que deja al aire.
El sastre se afana, animoso.
Parche tras parche, colores vistosos.
De encaje y de bolillo.
Pero no hay tela para más.
Descubre para cubrir.
Y lo que queda al aire
es otra cosa
que no era.
Reducción al absurdo.
Ironía.

domingo, 31 de agosto de 2008

Avance

He aprendido algo. Que a veces, basta un gesto, una palabra, un momento; y poco a poco, sin que nos demos cuenta, lo que antes no significaba, empieza a significar. O que lo que significaba algo, de repente significa lo contrario.

He aprendido que no hay un sólo yo. Está el que tú ves, pero pero también el que ve el otro. Como no hay un sólo otro.

Y no hay forma de saber por qué. Así que no vale la pena preocuparse.

Fuera de la nube. Del personaje alimentado por equívocos y conversaciones sobre mi yo. Sin presión soy yo mismo otra vez. Vuelvo a ser ese inseguro que siempre fui, libre ahora de más mirada que la propia. y con algúnos elementos de juicio más. Buscándome, encontrándome poco a poco.

Me he visto reflejado en sus ojos. Como solía gustarme. Pero esta vez, ha sido distinto. Donde vi siempre a la persona, hoy he visto al personaje. A una amalgama de pasados traidos al presente. A un cúmulo de virtudes y defectos, sin tres dimensiones. O con dimensión forjada sin aristas, y matizada por mi torpeza; por mi cabeza embotada por el mucho sentir; por el niño que salió de dentro, para luego quedarse para siempre; por actuaciones de película de tópico guión, y final previsible; por la sinceridad y la concisión lastradas por la incapacidad de doler al que te quiere - o a uno mismo - y por la intimidación de la seguridad; por fatales confesiones de convicciones con fecha de caducidad; por la ambigüedad de palabras que jamás pensé ambiguas, hasta que las erré en boca del otro; por las distorsiones de la distancia, confirmadas pero no contrastadas por la cercanía; por fiarme sin filtro a visiones de otros; por confundir visiones de otros; por prejuzgar al otro; por permitir que el otro me prejuzgue; por apresurarme en los juicios; por matizarme con buena intención, pero mala ejecución; por explicar la ironía, o por no explicarla; por excluír al humor; por ceder al miedo a la soledad; por confiarme a las entrelíneas en vez de a las líneas. ¿Eso soy yo? Sí para el otro... Así acepto mis errores y mi complicidad, así acepto el veredicto. No es tiempo de recursos de alzada, no hay marcha atrás. Pero tal vez algún día reciba la amnistía para seguir adelante.